Hoy compartimos la leyenda inventada con ingenio por nuestro amigo Jesús Pérez sobre un ser mitológico que vivía en La Playa de Gulpiyuri.

Cuenta la leyenda que entre las antiguas montañas asturianas, vivía un ser mitológico, mitad hombre, mitad dios que, en los días de luna llena, al atardecer, se le podía oír cómo, con su simple respiración, podía ponerle ritmo al viento y con él a las olas de la playa…, para lo cual solo tenía que coger grandes sorbos de aire … y expulsarlo lentamente con la frecuencia deseada.
Tal era su capacidad y constancia, que cuentan quienes llegaron a observarlo en la distancia que cuando en los días de luna llena comenzaba a darle al viento el ritmo deseado, al llegar la luna llena a lo alto de la playa, conseguía que las olas y la marea subieran al ritmo por él deseado.
Tal era su regularidad que, cuando llegaron los romanos a la Península le pudieron de nombre: “ Yuris” -el dios de las reglas- por conseguir regular el viento y las ola y quizás, también por eso, sus vecinos los antiguos vascones, le pusieron de nombre a la playa en la que tenía su hogar “Gulpiyuri”, o “el sorbo de Yuri” donde en algunas noches de luna llena todavía se le puede oir.

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